


•En vivo

Junior afronta un nuevo reto en medio de un complicado inicio de semestre. El conjunto rojiblanco visitará este miércoles al América de Cali, líder del campeonato, con la necesidad de conseguir una victoria que permita recuperar la confianza después de los malos resultados y la eliminación de la Copa Colombia.
El equipo dirigido por Alfredo Arias ha disputado tres partidos en la Liga y todavía no conoce el triunfo. Cayó 2-1 ante Tolima, perdió 1-0 frente a Millonarios y empató 1-1 contra Once Caldas, resultado que dejó mayores dudas por tratarse de un partido como local.
El encuentro se disputará a las 6:20 p. m. en el estadio Francisco Rivera Escobar de Palmira, luego de que las autoridades no autorizaran el estadio El Campín para el partido debido a los incidentes registrados durante el compromiso entre América y Santa Fe.
La presión también ha aumentado alrededor de Arias. Durante el partido ante Once Caldas, el entrenador tuvo un fuerte intercambio con un aficionado que cuestionó el funcionamiento del equipo. Además, la ausencia de algunos jugadores ha alimentado rumores sobre posibles diferencias dentro del plantel.
Uno de los casos que más ha llamado la atención es el de Jermein Peña, quien quedó nuevamente por fuera de la convocatoria. También genera interrogantes la poca participación de Teófilo Gutiérrez, mientras que jugadores como Fabián Ángel y Déiber Caicedo regresaron a la convocatoria.
Junior tendrá enfrente a un América que atraviesa un momento completamente diferente. El conjunto escarlata suma 13 puntos y todavía no ha recibido goles en contra en el campeonato, por lo que representa una de las pruebas más exigentes para el equipo barranquillero.
El último enfrentamiento entre ambos equipos en Palmira terminó con victoria del América por 2-1. Bryan Castrillón marcó para Junior, mientras que Luis Ramos y un gol en contra de Yimmi Chará le dieron el triunfo al conjunto vallecaucano.
Para el ‘Tiburón’, conseguir los tres puntos no solo significaría romper la racha negativa, sino también darle un respiro a un equipo que comienza a sentir la presión de su afición.