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El caso de las dos hermanas de 14 y 17 años asesinadas en Malambo sigue generando conmoción en Colombia. Su madre, Mary Noriega, aseguró que uno de los presuntos responsables no pagaría cárcel debido a que es menor de edad, lo que ha incrementado la indignación frente al proceso judicial.
En conversación con el periodista Rafael Poveda en su pódcast Más Allá del Silencio, la mujer reconstruyó los momentos previos a la desaparición de sus hijas, ocurrida el 17 de febrero de 2026 durante el Carnaval de Barranquilla. Según relató, las adolescentes salieron hacia una fiesta en Malambo tras recibir insistentes invitaciones.
Horas después, perdieron contacto con ellas. La angustia aumentó cuando Mary accedió a uno de sus celulares y encontró mensajes alarmantes, donde ya aparecían nombres como “Fabián” y “El Tata”, presuntamente vinculados al caso.
Días después, la situación se tornó aún más grave: la madre comenzó a recibir mensajes extorsivos en los que le exigían 50 millones de pesos a cambio de la supuesta liberación de sus hijas. Incluso, recibió imágenes y videos en los que una de ellas aparecía amenazada con un arma y atada.
A pesar de las exigencias, la mujer aseguró que tenía un presentimiento devastador. “Sentía que mis hijas ya no estaban con vida, pero mantenía la esperanza de encontrarlas”, relató.
El 28 de febrero fueron hallados dos cuerpos en una zona boscosa de Malambo, y el 2 de marzo las autoridades confirmaron mediante pruebas forenses que correspondían a las jóvenes. Según lo revelado en la entrevista, los cuerpos fueron enterrados en el patio de una vivienda, en condiciones que evidencian la brutalidad del crimen.
Mary Noriega también señaló a varios implicados, entre ellos alias “El Mono” y “El Tata”, y aseguró que uno de los capturados confesó que las menores eran completamente inocentes, desmintiendo versiones que circulaban en redes sociales.
Además del dolor por la pérdida, la madre enfrenta dificultades económicas tras haber perdido su empleo durante la búsqueda. Recordó con tristeza que el cumpleaños número 15 de su hija menor, que debía celebrarse el 19 de marzo, terminó siendo una visita al cementerio.
El caso continúa en investigación, mientras la familia clama por justicia y cuestiona las posibles limitaciones legales frente a los responsables menores de edad.